Sostienes un lenguaje
que está roto.
Las palabras que exigen ser
escritas estallan en metálico
silencio.
No preguntes.
Ya no hay nadie.
Y todo está por decir.
***
Un sigilo de palabras
se desliza
por el hueco inerte del poema.
Como cuchillo,
hiere la hondura
con precisión caligráfica.
Certero
vibra el metal.
Y el dolor,
desguarecido.


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