Fila
Te duele la muerte de los tuyos, sí.
Algo de cariño, claro.
El tiempo, dicen resignadamente, no pasa
en vano.
Te duele, por supuesto.
Los recuerdas, es lo justo.
¿Acaso no ven tu traje negro?
Alguna anécdota idiota saca de ti
una sonrisa agrietada.
En el fin hay paz, pero tú sabes,
lo sabes bien,
que te duelen en parte esas muertes tan cercanas
porque ves cómo avanza la fila
y tú ya estás a dos pasos
de pagar todas tus cuentas.
Arturo Loera
México, Chihuahua, 1987


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