22 de março de 2026

Um poeta, um poema

 


Los animales viejos


Inmóviles, como ramas secas
al sol, los animales viejos.

Los veo caer, iluminarse
con un rayo antes de la tormenta. Caer
vaciando sus pulmones con
un soplo: lanzan
un aire negro que los quema por dentro.

Cuero mal preparado, ese cuerpo
no ha de llevarlos más: al
arroyo. A las estaciones
buenas.

No quieren, ni
saben pensar en redención. La muerte
no los hace diferentes, apenas
indefensos frente a las moscas y el
polvo. Miran

sin pestañear, pero nadie
los llama, ni elogia sus virtudes. Pasan
los días: por qué
la tierra habría de curarlos? Sería mejor
así? Si en el fuego
las patas se retuercen y

quiebran; cómo saber
que se encuentran a salvo?.-

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